🎖️Cómo empoderar a tu equipo
Dos opciones que arrojan resultados radicalmente diferentes
Hola 👋 bienvenido a la Newsletter de 🎖️ Team Hackers
Soy Felipe Polo y escribo esta newsletter para ayudar a fundadores y operadores de compañías a generar autonomía y equipos más fuertes.
El límite de tu empresa viene dado, en primer lugar, por el límite de tu propia capacidad como líder.
En segundo lugar, por la capacidad de tu propio equipo.
De hecho, una de las grandes misiones de un líder es conseguir que su equipo dé más, entregue más, sepa hacer más, se atreva a hacer más.
Y para ello, entre otras cosas, debes empoderar a las personas adecuadas en los momentos adecuados.
Hoy (día en el que además cumplo años 🎂) lo ilustro con una historia personal.
Hace algunos años trabajé con un mentor que me enseñó casi todo lo que sé sobre cómo hacer buena Ingeniería de Software. En uno de los proyectos que compartimos, yo me encargaba de una parte específica relacionada con un motor de búsqueda.
De pronto, con una simple actualización, aquello empezó a fallar. Lo detecté pronto en entornos controlados, y mi mentor me dejó volverme literalmente loco durante una semana para entender el problema: hablé con todo el equipo, hice todo tipo de pruebas…
Lo que nunca hice fue recurrir a su ayuda. No mientras tuviera opciones que explorar e hipótesis que testear.
Finalmente, tras unos cuantos días de mucha frustración, lo resolví. Evidentemente en ese momento sentí mucho alivio y orgullo - es parte de la recompensa cuando resuelves un problema difícil.
Cuando fui a comunicárselo a mi mentor, él me sorprendió con su respuesta:
“Sabía que lo sacarías adelante”.
Él había estado observándome todo el rato en la sombra, y nunca le dio por intervenir.
¿Por qué? ¿Qué sabía él?
Sabía que nada grave podía pasar.
Sabía que resolverlo era importante.
Sabía que este reto me haría crecer.
Sabía que yo tenía confianza en mí mismo.
Sabía que era un problema difícil que requería tiempo.
Sabía que yo estaba en un punto de crecimiento profesional.
Sabía que yo podría consultarle (pero también sabía que no lo iba a hacer).
Sabía que si él intervenía yo no tendría que poner el esfuerzo (y la lección no sería la misma).
La vida de un líder está rodeado de problemas que resolver y preguntas que responder.
El reto podrá venirte de un cliente, de alguien del equipo, de un email o de una reunión. Y cada vez que recibes un problema en tu tejado depende de ti cómo responder ante el mismo.
Este es un punto crítico para permitir el desarrollo de tu equipo y el tuyo propio.
En estas circunstancias para mí hay dos formas de actuar.
Haz ese problema tuyo, resuélvelo y a otra cosa. Este es el camino fácil y rápido (más rápido que tú no hay nadie ;)), y la opción más seguida por la mayoría (mi mentor no la eligió en la historia anterior).
Pregunta a la persona adecuada cómo resolvería el problema, y escucha su respuesta con atención. Esa respuesta te va a indicar por dónde hace aguas su proceso de pensamiento, qué contexto no está teniendo y qué carencias estás teniendo tú como líder.
Algunas preguntas que te podrían servir en la conversación:
¿Cuál es el objetivo aquí?
¿Qué recursos y herramientas tienes para resolverlo? ¿Qué más necesitas?
¿Cómo lo resolverías?
Si yo estuviera malo y esto pasara, ¿qué decisión tomarías?
Estas conversaciones son tremendamente potentes, precisamente porque este tipo de preguntas trasladan el poder y la responsabilidad. Cuando realizas estas preguntas estás apuntando el foco de luz hacia la otra persona.
El problema de los equipos autocráticos donde el líder toma todas las decisiones “para moverse más rápido” es que eso no construye valor, no genera equipo, no crea “tomadores de decisiones”.
Y lo peor: cuando necesitas que el equipo lo haga, nadie se atreve porque existe un acuerdo tácito: toda la responsabilidad recae en ti.
Te has convertido en tu propio cuello de botella.
En lugar de pensar por ellos mismos, has generado una dependencia (que en el fondo tu ego persigue), y te llamarán cada vez que necesiten algo.
Eso te hace sentir querido y necesitado, te concede un estatus. Pero ninguna empresa se ha vendido porque el fundador estuviera muy liado o porque fuera muy importante.
Y así, ni tu equipo crece (como sí pude hacerlo yo en la historia que te traigo), ni puedes delegar con eficacia ni garantías. Empoderar es un arte que se cuece lento y debe ser aplicado cuando no existen urgencias importantes, para poder maximizar el aprendizaje y la calidad de las decisiones.
Recuerda: no culpes a los jugadores cuando eres tú quien está creando el juego.
Aprende cómo rendir al máximo nivel
Si quieres aprender sobre alto rendimiento, tienes que escuchar a este hombre.
Adolfo Madrid Rodríguez es uno de los mejores preparadores físicos de España y entrenador de deportistas de élite.
Estuvo en el Equipo Larios que fue campeón del mundo de atletismo; ha trabajado en Estudiantes, Real Madrid y la selección española de baloncesto; ha sido preparador físico de la Federación Española de Rugby y entrenado a la campeona olímpica Carolina Marín.
Conocido como el “preparador milagro” en fútbol profesional, ha trabajado con jugadores de primerísimo nivel como Marcos Llorente, Marcelo o Ibai Gómez.
Aparte de un profesional excelente, Adolfo es un gran tío y tiene las cosas muy claras: la salud y el bienestar no se negocia si quieres rendir al máximo nivel en tu profesión.
En esta entrevista en Playbooks nos desgrana cómo integrar este aspecto en la vida profesional para poder hacer más con menos.
Dónde más me puedes encontrar
En Linkedin escribo sobre liderazgo y gestión de equipos autónomos.
En Playbooks nos sentamos mensualmente con referentes empresariales que nos descubren sus estrategias paso a paso para que las puedas replicar en tu equipo.
En Escalando Agencias nos sentamos con fundadores de consultoras y agencias del sector digital para destripar cómo gestionan su crecimiento.
¡Hasta la próxima!
📘 De operador a diseñador de equipos autónomos
He creado para ti el minicurso “De Operador a Diseñador de equipos autónomos”, en el que explico por qué los equipos dependen demasiado de sus líderes (y cómo hacer que el tuyo funcione sin ti).



¡Feliz cumpleaños, Felipe!